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Familia Camiliana, Capital Federal, La Paternal

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Familia Camiliana Laica, fé y razón al servicio de los enfermos.

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Familia Camiliana Laica C.A. Buenos Aires

domingo, 17 de agosto de 2014

Sede de FCL CA de Buenos Aires de estreno!!!

Compartimos con ustedes queridos hermanos camilianos y amigos la apertura de un espacio propio de Familia Camiliana, abierto a la comunidad parroquial de La Paternal.
En dicho espacio ya comenzó a funcionar un ropero solidario dirigido a la gente en situación de calle que venimos acompañando desde hace 3 años con nuestro proyecto "Cenando con Jesús", también asisten personas de una zona humilde llamada "La Carbonilla", a la cual asiste el Religioso Camilo Neiber Cabrera, y personas que son derivadas del bañador que funciona en la Iglesia Santa Inés.
En dicho espacio desde hace 3 meses ya comenzamos a tener nuestras reuniones de grupo y también se utiliza para clasificar la ropa y alimento que recibimos donadas para el Proyecto Cenando con Jesús.

Aquí compartimos algunas fotos con ustedes, estamos muy agradecidos a Dios y a San Camilo por sostenernos y guiarnos en este Camino de Caridad.

                                    



                                    






domingo, 29 de junio de 2014

Envío de ropa a nuestros hermanos más necesitados en Salta.

Los resultados obtenidos son gracias al trabajo en equipo de todos los integrantes de nuestra sede, desde la donación de ropa a FCL, su clasificación, hasta su llegada a destino final, nuestros hermanos más necesitados, en este caso, en la Provincia de Salta.

Norma González, Mónica, Blanca y Norma Lambies, al término de la "Feria solidaria de ropa"
                          Mónica, Eva y Norma, terminando de selleccionar la ropa para mandar

                             Norma y Susana haciendo un pequeño recreo, mientras les cebo mate...
                                           

La "chanchita camiliana" llena de AMOR
                                           Gabriel dando una mano con el trabajo de fuerza.

domingo, 8 de junio de 2014

Jornada de Humanización y Espiritualidad Camiliana


En la foto falta Osvaldo Suarez, estaba preparando su Dinámica Camiliana para exponer a los presentes.

Significado de Pentecostés

Pentecostés (del griego Πεντηκοστή (ημέρα), Pentekosté (heméra) ("el quincuagésimo día") describe la fiesta del quincuagésimo día después de la Pascua y que pone término al tiempo pascual.
A los 50 días de la Pascua, los judíos celebraban la fiesta de las siete semanas, que en sus orígenes tenía carácter agrícola. Se trataba de la festividad de la recolección, día de regocijo y de acción de gracias, en que se ofrecían las primicias de lo producido por la tierra. Más tarde, esta celebración se convertiría en recuerdo y conmemoración de la Alianza del Sinaí, realizada unos cincuenta días después de la salida de Egipto. No hay registros de la celebración de esta fiesta en el siglo I con connotaciones cristianas. Las primeras alusiones a su celebración se encuentran en escritos de san IreneoTertuliano y Orígenes, a fines del siglo II y principios del siglo III. Ya en el siglo IV hay testimonios de que en las grandes Iglesias de Constantinopla, Roma y Milán, así como en la Península Ibérica, se festejaba el último día de la cincuentena pascual.
Durante Pentecostés se celebra la venida del Espíritu Santo y el inicio de las actividades de la Iglesia. Por ello también se le conoce como la celebración del Espíritu Santo. En la liturgia católica es la fiesta más importante después de la Pascua y la Navidad. La liturgia incluye la secuencia medieval Veni, Sancte Spiritus.
El fondo histórico de tal celebración se basa en la fiesta semanal judía llamada Shavuot (fiesta de las semanas), durante la cual se celebra el quincuagésimo día de la aparición de Dios en el monte Sinaí. Por lo tanto, en el día de Pentecostés también se celebra la entrega de la Ley (mandamientos) al pueblo de Israel.
En las Iglesias ortodoxas existen además la celebración de las Tres Divinas Personas o de la Santa Trinidad. Las Iglesias occidentales celebran para esta ocasión desde el siglo XIV su propia fiesta llamada Trinitatis (la fiesta de la Santísima Trinidad) una semana después del Pentecostés.
En las narraciones sobre Pentecostés de Hechos de los Apóstoles (2,1-41) se le adjudica al Espíritu Santo, en congruencia con el Antiguo Testamento, características milagrosas (carismas): él ofrece valentía y libertad, posibilita la comprensión (glosolalia) y fortifica una comunidad universal.

domingo, 2 de marzo de 2014

Queridos hermanos camilianos, amigos y colaboradores en el servicio a los enfermos y sufrientes: Compartimos con ustedes las fotos de la Jornada Camiliana que se llevó a cabo este sábado 1° de Marzo.
Con anticipación se les avisará la fecha de la próxima.
Unidos en la Caridad, Familia Camiliana Laica CA Buenos Aires.
                                                 Gracias Osvaldo por dirigir la Jornada!!!
                                          Camila:futura camiliana  Alan:fut nieto de S Camilo
                                                       Jóvenes de la Pastoral Vocacional
 
Cruz de Servicio de nuestra sede
                                             Padre Neiber: Asesor Espiritual Nacional de FCL
                                                          Marta: futura Camiliana
                                                        Norma: Camilianaza!!!!
                                          P Neiber e Ignacio Casares:Coordinador de sede
                                       Hermano Generoso: Religioso Camilo,Camila y Osvaldo

miércoles, 31 de julio de 2013

1° Entrega mensual de la Vida y Obra de San Camilo, Patrono de los Enfermos y Trabajadores de la Salud

Presentación y Objetivos 

La vocación y el compromiso de ser miembro de la Familia Camiliana Laica (FCL) requiere una clara decisión por la formación permanente, cualquiera que sea la misión que desarrolla en su pastoral.
 Jesús es el maestro que formó personalmente a sus apóstoles y discípulos y nos enseña cómo hacerlo “vengan y vean” (Juan 1,39). “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Juan 14,6). Con él podemos desarrollar las potencialidades que hay en las personas y formar auténticos testigos de la misericordia, la ternura y el amor del Señor a los que sufren.
El itinerario formativo de la FCL hunde sus raíces en la persona de Jesús y en la espiritualidad de San Camilo y desde allí ayuda a sus miembros a encontrarse con el Cristo Misericordioso, reconocer, acoger, interiorizar la espiritualidad camiliana, vivirla y anunciarla a los enfermos.
La formación es un camino de maduración humana, espiritual, apostólica y misionera; y abarca diferentes dimensiones que deberán ser integradas a lo largo del proceso formativo (espiritual, intelectual, pastoral, psicológico, sociológico…) teniendo en cuenta las exigencias personales y los recursos existentes en cada zona de residencia.
Para concretar esta formación proponemos conocer lo más posible la Vida de San Camilo de Lellis.
Para que el estudio de los temas nos ayude a discernir y responder mejor a nuestra vocación, a seguir más de cerca al Señor, a ser más eficaces en la evangelización del mundo de la salud, y a profundizar en los objetivos y espiritualidad de la FCL, sugerimos que los temas enviados sean estudiados, reflexionados durante un período cuasi continuo antes de recibir el próximo material.
En cada encuentro de formación se nos pide abrirnos con confianza a nuestros compañeros en una actitud de fe y de corresponsabilidad.
El Señor y San Camilo estarán en medio de nosotros. Cuando mayor sea nuestra actitud de sencillez, de comunicación y preparación, tanto más podremos enriquecernos mutuamente.


3° Entrega mensual (segunda parte) Vida y Obra de San Camilo, Patrono de los Enfermos y Trabajadores de la Salud.

Herencia del Padre

Camilo, huérfano de madre, buscó apoyo instintivamente en el padre. Desaparecida la amorosa vigilancia de la madre, Camilo queda totalmente a merced de la influencia paterna en su primera adolescencia, tiempo de bruscas e inseguras transformaciones. Para entender la mentalidad tanto del padre como del hijo - hasta sus veinticinco años- creo,  que nos puede servir de mucho un célebre discurso llamado de las armas y las letras, pronunciado por e! ingenioso hidalgo D. Quijote de la Mancha, que en aquella ocasión habló como cuerdo y no como loco, reflejando muy bien la escala de valores de los caballeros de su tiempo, entre los que hemos de incluir a Juan de Lellis, padre de Camilo. Veamos:

“ … hablo de las letras humanas, que es su fin poner en su punto la justicia distributiva y dar a cada uno lo que es suyo, y entender y hacer que las buenas leyes se guarden. Fin, por cierto, generoso y alto y digno de grande alabanza; pero no de tanta como merece aquel a que las armas atienden… porque con las armas se defienden las repúblicas, se conservan los reinos, se guardan las ciudades, se aseguran los caminos, se despejan los mares de corsarios, y finalmente, si por ellas no fuese, las repúblicas, los reinos, las monarquías, las ciudades, los caminos de mar y tierra estarían sujetos al rigor y a la confusión que trae consigo la guerra y e! tiempo que dura y tiene licencia de usar de sus privilegios y de sus fuerzas. y es razón averiguada que aquello que más cuesta se estima y debe estimar en más. Alcanzar alguno o ser eminente en letras le cuesta tiempo, vigilias, hambre, desnudez, vahídos de cabeza, indigestiones de estómago y otras cosas a estas adherentes que, en parte, ya las tengo referidas; mas llegar uno por sus términos a ser buen soldado le cuesta todo lo que al estudiante, en tanto mayor grado, que no tiene comparación, porque a cada paso está a pique de perder la vida…”

Como ves, la cuestión que el ilustre hidalgo trata y resuelve es entre las armas y las letras. Fuera de ahí, es decir los restantes trabajos y ocupaciones, eran llamados en general trabajos serviles, propios de siervos, indignos e inaceptables para un caballero.


El primer intento de! padre para orientar la vida de Camilo fue el camino de las letras. Frecuentó la escuela de un preceptor durante algunos años; los resultados fueron muy escasos. Mientras otros compañeros y su mismo primo Onofre hacían grandes progresos, Camilo apenas dio los primeros pasos; el ejemplo y la vocación del padre nada le ayudaban por este camino. Padre e hijo entendieron que no había nacido para las letras.

Según e! célebre discurso antes citado, quedaba la otra opción, las armas, y este era el camino que en realidad ambos deseaban y veían luminoso y radiante. Esta era la herencia de! padre, la sed de gloria y aventura, el ansia de vivir corriendo el mundo, combatiendo al servicio de una noble causa; la sangre y la juventud lo arrastran. Camilo está seguro de que este es su camino, que lo librará de la vaciedad e inutilidad en que vive, que ya lo desazona, y le dará un ideal grande y hermoso, capaz de colmar toda su ilusión y toda su vida. Será todo un hombre que dará nuevo brillo a su ilustre apellido. Apoyado por su padre y sus viejos compañeros de armas, Camilo llegará muy lejos. Una gran carrera, noble y gloriosa, se abre ante él.

Padre e hijo - este con 18 años - y otros dos primos parten a la guerra contra el Turco en busca de gloria y aventuras. También es cierto que iban en busca de dinero, porque los blasones de su ilustre apellido estaban sin doblones, rozando la miseria. Así es la vida.

Llegados a Ancona, camino de Venecia, las dificultades se amontonan frente a sus radiantes proyectos. El padre, ya viejo, enferma de cuidado; no ha podido soportar el largo viaje a pie y mal alimentados. La fiebre lo consume, pero su lucidez mental le permite apreciar la situación: ante la realidad rinde sus ideales, ya no podrá enrolarse. Le sirve de consuelo el haber indicado a Camilo el camino de las armas, haberle transmitido el fuego de su ideal de vida, pero muchas cosas lo oprimen: está solo, viejo, pobre y enfermo, lejos de su casa… su único apoyo, Camilo, que no se aparta de su lado, también tiene fiebre y hambre. Los días de gloria, los grados y triunfos logrados, se han quedado atrás… lejos en el tiempo, de nada le sirven cuando más los necesitaría. ¿Los amigos…?  ¿dónde están los fieles camaradas de los días de triunfo?  Su pensamiento va ante todo a Camilo: su vida se apaga, se va a morir y lo deja solo en la vida, inexperto, enfermo y sin un doblón… sí, esto lo apesadumbra, haber malgastado su hacienda y dejar al hijo en el abandono…

Pero, ¿no habrá algún rayo de esperanza? Haciendo un gran esfuerzo de voluntad, emprenden el camino de vuelta a casa; el ansia de verse acogidos en el viejo hogar, entre aquellos queridos muros, les presta ánimos. Tras una jornada de fatigoso camino, brilla otra pequeña esperanza: en S. Elpidio a mare, un antiguo camarada de armas les brindará refugio y ayuda. Sí, llegan y son bien acogidos, pero el viejo guerrero rinde sus últimas fuerzas. Ya no podrá levantarse del lecho, y a los pocos días entrega su espíritu al Creador, abatido pero iluminado y confortado por la fe cristiana y los Sacramentos de la Iglesia. Camilo oyó en silencio sus últimas palabras:

“Camilo… perdóname por la herencia que te dejo… sólo la espada y el puñal… por la que malgasté y perdí…  perdóname por no haber escuchado a tu santa madre… reza por mí, Camilo … vuelve a la tumba de tu madre y cuéntale…



3° Entrega mensual (primera parte), Vida y Obra de San Camilo, Patrono de los Enfermos y Trabajadores de la Salud.

Herencia de la madre

Camilo creció con el aliento, el calor, la leche, la voz y la mirada de su madre; el molde que iba dando forma a su vida era Camila. Para ella la vida ahora consistía en dar vida y crecimiento al hijo bajo su entera protección y responsabilidad -el padre estaba lejos -. Quería ir gastando su  vida día a día, para que la vida del hijo se fuera desarrollando limpia y vigorosa, «que él crezca y yo mengüe» (Juan 3,30). No le entregaba solamente lo que llamamos la herencia natural y genética, sino que el necesario ambiente vital en que Camilo creció hasta sus trece años, fue Camila. La  madre plasmó al hijo: su carácter y sensibilidad, su actitud de acogida y entrega a todos, sobre todo a los pobres, su amor al silencio y a la interioridad, su oración constante, su búsqueda continua de lo grande, lo absoluto, lo que está más allá de lo sensible, su amor a lo eterno, lo firme, lo bello, lo bueno…. es decir Dios; todo esto Camila lo dejó muy adentro del alma de Camilo. Camila formó su cuerpo y formó su alma según su propio ser, como imagen de sí misma, mientras veló al tierno hijo de sus canas y «lo protegió bajo sus alas». Esto se verá luego en la parte principal de esta narración. La siembra silenciosa de la madre brotará un día con un vigor maravilloso y fecundo.

Sin embargo Camila murió a los trece años de la vida del hijo con una espina en el corazón. En los últimos años Camilo mostraba un carácter inquieto, díscolo y fuerte; eludía la tutela materna y sobresalía en las fechorías de la muchachada del lugar, sobre todo en el juego de naipes y dados. La madre se inquietaba, oraba con mayor intensidad, sufría y exhortaba con lágrimas al niño.

Camilo, hijo mío, ven aquí, -lo sentaba a sus pies y tomaba entre sus manos la cabeza; éste la miraba un momento con los ojos bien abiertos, pero enseguida movía la cabeza pensando en sus juegos y amigos-, mírame bien, Camilo, y escucha lo que te voy a decir, mira lo que me haces sufrir…  te voy a decir un secreto que nunca te he dicho, - el niño atendía otra vez - . Antes que tú nacieses, yo te vi en sueños… tú  ibas delante de un escuadrón de niños, y ¿sabes qué llevabais todos en el pecho? Pues una cruz, y tú además llevabas otra cruz en un estandarte que levantabas al frente de todos… - Camilo atendía como absorto-. Y ¿sabes qué puede significar este sueño de tu madre antes de traerte al mundo…? -la voz de la madre se quebraba, y seguía entre lágrimas y sollozos-  temo que sea un mal augurio… temo por ti, hijo mío, esa cruz puede ser… la cruz que llevan… los condenados por la justicia… cuando van al patíbulo… Camilo, si sigues así y no haces caso a las palabras de tu madre, el sueño será verdad, mira que a veces los sueños se cumplen… si sigues así, lo vas a cumplir… hijo mío, eso sería mi muerte… y la ruina de toda tu casa…

Pasados dos o tres días, Camilo era el mismo de antes, apenas recordaba las palabras y la mirada dulce y penetrante de la madre, que bajó a la tumba rogando por él y ofrendando a Dios su vida para que su hijo no se perdiera. Un hijo de tantas lágrimas, limosnas y oraciones… ¿podrá perderse, Señor…?

La muerte de la madre se grabó profundamente en el alma del muchacho. Lloró desconsolado al verse sin ella, - nunca lo había imaginado -, en su ser más íntimo se sintió perdido, solo, huérfano. Le dolió de veras no haber atendido a sus palabras…


4° Entrega mensual de la Vida y Obra de San Camilo, Patrono de los Enfermos y Trabajadores de la Salud


Camilo, por primera vez, solo en el mundo

La sed de gloria y aventura se despertó de nuevo y Camilo las buscó con toda su alma, con todas sus fuerzas conscientes y ocultas; la ocasión llegó pronto. Acudió a Roma para curarse y fue atendido en el hospital de Santiago de los Incurables, luego trabaja de enfermero auxiliar. Allí comienzan a llamarlo cabezota, cabeza dura, porque es incorregible en la pasión de los naipes y dados, juega lo poco que tiene, lo pierde todo, pero no deja… busca insaciable la fortuna… la gloria… Pronto es despedido por incorregible en el juego, inepto para enfermero.

Se enrola al servicio de Venecia y luego de España. Su vocación se cumple finalmente: recorre mares y tierras… asedios… batallas, discusiones con los compañeros de armas lleva a un duelo a muerte - del que sólo puede salvarlo y perdonarlo el que le venció -, tormentas en el mar con peligro inminente de vida que lo impresionan tremendamente… la peste, compañera constante de aquellos ejércitos, lo pone en una ocasión al borde mismo de la sepultura… No importa, todo lo olvida y sigue adelante.

Así es su vida durante cuatro años enteros. Busca las pasiones fuertes, quiere vivirlo todo y más, busca siempre y en todas partes la fortuna plena y radiante, la grandeza, la inmortalidad… y en esta búsqueda se lo juega todo, la vida en los mil peligros, y luego en las invernadas, cuando cesan las batallas y el ocio es habitual se juega a los dados todo lo ganado. Pierde siempre, pero no deja, juega de nuevo. En la cuarta invernada, cuando ya lo ha perdido todo, antes que darse por vencido, se juega lo que un soldado no puede perder: la espada, el arcabuz, la pólvora y e! manto militar. Pierde, lo echa todo cabizbajo sobre la mesa, y sale… vencido, inseguro, sombrío. Nápoles, otoño de 1574.
Ya Dios con su ternura lo elegía en su corazón para una misión donde la batalla sería siempre ganada, pues sus armas serían el corazón y la misericordia.

sábado, 9 de febrero de 2013

Reseña general de la vida de San Camilo

                                   Resumen biográfico del "Gigante de la Caridad"

Nació en Abruzos (Italia) en 1550. Siguió la carrera militar, igual que su padre. Le apareció una llaga en un pie, que lo hizo dejar la carrera de las armas e irse al Hospital de Santiago en Roma para que lo curaran. En el hospital de Roma se dedicó a ayudar y atender a otros enfermos, mientras buscaba su propia curación. Pero en esa época adquirió el vicio del juego . Fue expulsado del hospital y en Nápoles perdió todos los ahorros de su vida en el juego, quedando en la miseria.
 
Tiempo atrás, en un naufragio, había hecho a Dios la promesa de hacerse religioso franciscano, pero no lo había cumplido. Estando en la más completa pobreza se ofreció como obrero y mensajero en un convento de los Padres Capuchinos, donde escuchó una charla espiritual que el padre superior les hacía a los obreros, y sintió fuertemente la llamada de Dios a su conversión. Empezó a llorar y pidió perdón por sus pecados, con la firme resolución de cambiar su forma de actuar por completo. Tenía 25 años.
 
Pidió ser admitido como franciscano, pero en el convento se le abrió de nuevo la llaga en el pie, y fue despedido. Se fue al hospital y se curó, y logró que lo admitieran como aspirante a capuchino. Pero en el noviciado apareció de nuevo la llaga y tuvo que irse de allí también. De nuevo en el hospital de Santiago, se dedicó a atender a los demás enfermos, por lo que fue nombrado asistente general del hospital. Dirigido espiritualmente por San Felipe Neri, estudió teología y fue ordenado sacerdote. En 1575 se dio cuenta que ante la gran cantidad de peregrinos que llegaban a Roma, los hospitales eran incapaces de de atender bien a los enfermos que llegaban. Fue entonces que decidió fundar una comunidad de religiosos que se dedicaran por completo a los hospitales.
 
San Camilo trataba a cada enfermo como trataría a Nuestro Señor Jesucristo en persona. Aunque tuvo que soportar durante 36 años la llaga de su pié, nadie lo veía triste o malhumorado. Con sus mejores colaboradores fundó la Comunidad Siervos de los Enfermos el 8 de diciembre de 1591. Ahora se llaman Padres Camilos. Murió el 14 de julio de 1614, a los 64 años.

lunes, 28 de enero de 2013

2013 21° Jornada Mundial del Enfermo

TEXTO COMPLETO: Mensaje del Papa para la 21º Jornada Mundial del Enfermo

Queridos hermanos y hermanas
El 11 de febrero de 2013, memoria litúrgica de la Bienaventurada Virgen María de Lourdes, en el Santuario mariano de Altötting, se celebrará solemnemente la XXI Jornada Mundial del Enfermo.
Esta Jornada representa para todos los enfermos, agentes sanitarios, fieles cristianos y para todas la personas de buena voluntad, «un momento fuerte de oración, participación y ofrecimiento del sufrimiento para el bien de la Iglesia, así como de invitación a todos para que reconozcan en el rostro del hermano enfermo el santo rostro de Cristo que, sufriendo, muriendo y resucitando, realizó la salvación de la humanidad» (Juan Pablo II, Carta por la que se instituía la Jornada Mundial del Enfermo, 13 mayo 1992, 3).
En esta ocasión, me siento especialmente cercano a cada uno de vosotros, queridos enfermos, que, en los centros de salud y de asistencia, o también en casa, vivís un difícil momento de prueba a causa de la enfermedad y el sufrimiento. Que lleguen a todos las palabras llenas de aliento pronunciadas por los Padres del Concilio Ecuménico Vaticano II: «No estáis… ni abandonados ni inútiles; sois los llamados por Cristo, su viva y transparente imagen» (Mensaje a los enfermos, a todos los que sufren).
2. Para acompañaros en la peregrinación espiritual que desde Lourdes, lugar y símbolo de esperanza y gracia, nos conduce hacia el Santuario de Altötting, quisiera proponer a vuestra consideración la figura emblemática del Buen Samaritano (cf. Lc 10,25-37). La parábola evangélica narrada por San Lucas forma parte de una serie de imágenes y narraciones extraídas de la vida cotidiana, con las que Jesús nos enseña el amor profundo de Dios por todo ser humano, especialmente cuando experimenta la enfermedad y el dolor.
Pero además, con las palabras finales de la parábola del Buen Samaritano, «Anda y haz tú lo mismo» (Lc 10,37), el Señor nos señala cuál es la actitud que todo discípulo suyo ha de tener hacia los demás, especialmente hacia los que están necesitados de atención. Se trata por tanto de extraer del amor infinito de Dios, a través de una intensa relación con él en la oración, la fuerza para vivir cada día como el Buen Samaritano, con una atención concreta hacia quien está herido en el cuerpo y el espíritu, hacia quien pide ayuda, aunque sea un desconocido y no tenga recursos.
Esto no sólo vale para los agentes pastorales y sanitarios, sino para todos, también para el mismo enfermo, que puede vivir su propia condición en una perspectiva de fe: «Lo que cura al hombre no es esquivar el sufrimiento y huir ante el dolor, sino la capacidad de aceptar la tribulación, madurar en ella y encontrar en ella un sentido mediante la unión con Cristo, que ha sufrido con amor infinito» (Enc. Spe salvi, 37).
3. Varios Padres de la Iglesia han visto en la figura del Buen Samaritano al mismo Jesús, y en el hombre caído en manos de los ladrones a Adán, a la humanidad perdida y herida por el propio pecado (cf. Orígenes, Homilía sobre el Evangelio de Lucas XXXIV, 1-9; Ambrosio, Comentario al Evangelio de san Lucas, 71-84; Agustín, Sermón 171).
Jesús es el Hijo de Dios, que hace presente el amor del Padre, amor fiel, eterno, sin barreras ni límites. Pero Jesús es también aquel que «se despoja» de su «vestidura divina», que se rebaja de su «condición» divina, para asumir la forma humana (Flp 2,6-8) y acercarse al dolor del hombre, hasta bajar a los infiernos, como recitamos en el Credo, y llevar esperanza y luz. Él no retiene con avidez el ser igual a Dios (cf. Flp 6,6), sino que se inclina, lleno de misericordia, sobre el abismo del sufrimiento humano, para derramar el aceite del consuelo y el vino de la esperanza.
4. El Año de la Fe que estamos viviendo constituye una ocasión propicia para intensificar la diaconía de la caridad en nuestras comunidades eclesiales, para ser cada uno buen samaritano del otro, del que está a nuestro lado. En este sentido, y para que nos sirvan de ejemplo y de estímulo, quisiera llamar la atención sobre algunas de las muchas figuras que en la historia de la Iglesia han ayudado a las personas enfermas a valorar el sufrimiento desde el punto de vista humano y espiritual.
Santa Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz, «experta en la scientia amoris» (Juan Pablo II, Carta ap. Novo Millennio ineunte, 42), supo vivir «en profunda unión a la Pasión de Jesús» la enfermedad que «la llevaría a la muerte en medio de grandes sufrimientos» (Audiencia general, 6 abril 2011). El venerable Luigi Novarese, del que muchos conservan todavía hoy un vivo recuerdo, advirtió de manera particular en el ejercicio de su ministerio la importancia de la oración por y con los enfermos y los que sufren, a los que acompañaba con frecuencia a los santuarios marianos, de modo especial a la gruta de Lourdes.
Movido por la caridad hacia el prójimo, Raúl Follereau dedicó su vida al cuidado de las personas afectadas por el morbo de Hansen, hasta en los lugares más remotos del planeta, promoviendo entre otras cosas la Jornada Mundial contra la lepra. La Beata Teresa de Calcuta comenzaba siempre el día encontrando a Jesús en la Eucaristía, saliendo después por las calles con el Rosario en la mano para encontrar y servir al Señor presente en los que sufren, especialmente en los que «no son queridos, ni amados, ni atendidos».
También Santa Ana Schäffer de Mindelstetten supo unir de modo ejemplar sus propios sufrimientos a los de Cristo: «La habitación de la enferma se transformó en una celda conventual, y el sufrimiento en servicio misionero… Fortificada por la comunión cotidiana se convirtió en una intercesora infatigable en la oración, y un espejo del amor de Dios para muchas personas en búsqueda de consejo» (Homilía para la canonización, 21 octubre 2012).
En el Evangelio destaca la figura de la Bienaventurada Virgen María, que siguió al Hijo sufriente hasta el supremo sacrifico en el Gólgota. No perdió nunca la esperanza en la victoria de Dios sobre el mal, el dolor y la muerte, y supo acoger con el mismo abrazo de fe y amor al Hijo de Dios nacido en la gruta de Belén y muerto en la cruz. Su firme confianza en la potencia divina se vio iluminada por la resurrección de Cristo, que ofrece esperanza a quien se encuentra en el sufrimiento y renueva la certeza de la cercanía y el consuelo del Señor.
5. Quisiera por último dirigir una palabra de profundo reconocimiento y de ánimo a las instituciones sanitarias católicas y a la misma sociedad civil, a las diócesis, las comunidades cristianas, las asociaciones de agentes sanitarios y de voluntarios. Que en todos crezca la conciencia de que «en la aceptación amorosa y generosa de toda vida humana, sobre todo si es débil o enferma, la Iglesia vive hoy un momento fundamental de su misión» (Juan Pablo II, Exhort. ap. postsinodal Christifideles laici, 38).
Confío esta XXI Jornada Mundial del Enfermo a la intercesión de la Santísima Virgen María de las Gracias, venerada en Altötting, para que acompañe siempre a la humanidad que sufre, en búsqueda de alivio y de firme esperanza, que ayude a todos los que participan en el apostolado de la misericordia a ser buenos samaritanos para sus hermanos y hermanas que padecen la enfermedad y el sufrimiento, a la vez que imparto de todo corazón la Bendición Apostólica.
Vaticano, 2 de enero de 2013

miércoles, 22 de agosto de 2012

Presencia de Familia Camiliana Laica

Grupos de Familia Camiliana Laica en Capital y Conurbano:
Días, horarios y zonas de reunión:


Capital: Últimos sábados de mes 14:30 hs.
mail a fclapaternal@gmail.com


Zona Norte (Martínez-Olivos): 4° jueves de mes 19 hs.
mail a mctrinch@gmail.com

Zona Oeste (Haedo): 2° viernes de mes 19 hs.
mail a ignaciocasares2002@yahoo.com.ar

LOS ENFERMOS NUESTROS AMOS Y SEÑORES

martes, 24 de enero de 2012

Camillian Task Force Central - Organización sin fines de lucro · Roma


Hacer doble cklic en la foto para ingresar al album 

MENSAJE DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI CON OCASIÓN DE LA XX JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO (11 de febrero de 2012) “¡Levántate, vete; tu fe te ha salvado!” (Lc 17,19)

¡Queridos hermanos y hermanas!
Con ocasión de la Jornada Mundial del Enfermo, que celebraremos el próximo 11 de febrero de 2012, memoria de la Bienaventurada Virgen de Lourdes, deseo renovar mi cercanía espiritual a todos los enfermos que están hospitalizados o son atendidos por las familias, y expreso a cada uno la solicitud y el afecto de toda la Iglesia. En la acogida generosa y afectuosa de cada vida humana, sobre todo la débil y enferma, el cristiano expresa un aspecto importante de su testimonio evangélico siguiendo el ejemplo de Cristo, que se ha inclinado ante los sufrimientos materiales y espirituales del hombre para curarlos.
1. Este año, que constituye la preparación más inmediata para la solemne Jornada Mundial del Enfermo, que se celebrará en Alemania el 11 de febrero de 2013, y que se centrará en la emblemática figura evangélica del samaritano (cf. Lc 10,29-37), quisiera poner el acento en los «sacramentos de curación», es decir, en el sacramento de la penitencia y de la reconciliación, y en el de la unción de los enfermos, que culminan de manera natural en la comunión eucarística.
El encuentro de Jesús con los diez leprosos, descrito en el Evangelio de san Lucas (cf. Lc 17,11-19), y en particular las palabras que el Señor dirige a uno de ellos: «¡Levántate, vete; tu fe te ha salvado!» (v. 19), ayudan a tomar conciencia de la importancia de la fe para quienes, agobiados por el sufrimiento y la enfermedad, se acercan al Señor. En el encuentro con él, pueden experimentar realmente que ¡quien cree no está nunca solo! En efecto, Dios por medio de su Hijo, no nos abandona en nuestras angustias y sufrimientos, está junto a nosotros, nos ayuda a llevarlas y desea curar nuestro corazón en lo más profundo (cf. Mc 2,1-12).
La fe de aquel leproso que, a diferencia de los otros, al verse sanado, vuelve enseguida a Jesús lleno de asombro y de alegría para manifestarle su reconocimiento, deja entrever que la salud recuperada es signo de algo más precioso que la simple curación física, es signo de la salvación que Dios nos da a través de Cristo, y que se expresa con las palabras de Jesús: tu fe te ha salvado. Quien invoca al Señor en su sufrimiento y enfermedad, está seguro de que su amor no le abandona nunca, y de que el amor de la Iglesia, que continúa en el tiempo su obra de salvación, nunca le faltará. La curación física, expresión de la salvación más profunda, revela así la importancia que el hombre, en su integridad de alma y cuerpo, tiene para el Señor. Cada sacramento, en definitiva, expresa y actúa la proximidad Dios mismo, el cual, de manera absolutamente gratuita, nos toca por medio de realidades materiales que él toma a su servicio y convierte en instrumentos del encuentro entre nosotros y Él mismo (cf. Homilía, S. Misa Crismal, 1 de abril de 2010). «La unidad entre creación y redención se hace visible. Los sacramentos son expresión de la corporeidad de nuestra fe, que abraza cuerpo y alma, al hombre entero» (Homilía, S. Misa Crismal, 21 de abril de 2011).
La tarea principal de la Iglesia es, ciertamente, el anuncio del Reino de Dios, «pero precisamente este mismo anuncio debe ser un proceso de curación: “… para curar los corazones desgarrados” (Is 61,1)» (ibíd.), según la misión que Jesús confió a sus discípulos (cf. Lc 9,1-2; Mt 10,1.5-14; Mc 6,7-13). El binomio entre salud física y renovación del alma lacerada nos ayuda, pues, a comprender mejor los «sacramentos de curación».
2. El sacramento de la penitencia ha sido, a menudo, el centro de reflexión de los pastores de la Iglesia, por su gran importancia en el camino de la vida cristiana, ya que «toda la fuerza de la Penitencia consiste en que nos restituye a la gracia de Dios y nos une a Él con profunda amistad» (Catecismo de la Iglesia Católica, 1468). La Iglesia, continuando el anuncio de perdón y reconciliación, proclamado por Jesús, no cesa de invitar a toda la humanidad a convertirse y a creer en el Evangelio. Así lo dice el apóstol Pablo: «Nosotros actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo os exhortara por medio de nosotros. En nombre de Cristo, os pedimos que os reconciliéis con Dios» (2 Co 5,20). Jesús, con su vida anuncia y hace presente la misericordia del Padre. Él no ha venido para condenar, sino para perdonar y salvar, para dar esperanza incluso en la oscuridad más profunda del sufrimiento y del pecado, para dar la vida eterna; así, en el sacramento de la penitencia, en la «medicina de la confesión», la experiencia del pecado no degenera en desesperación, sino que encuentra el amor que perdona y transforma (cf. Juan Pablo II, Exhortación ap. postsin. Reconciliatio et Paenitentia, 31).
Dios, «rico en misericordia» (Ef 2,4), como el padre de la parábola evangélica (cf. Lc 15, 11-32), no cierra el corazón a ninguno de sus hijos, sino que los espera, los busca, los alcanza allí donde el rechazo de la comunión les ha encerrado en el aislamiento y en la división, los llama a reunirse en torno a su mesa, en la alegría de la fiesta del perdón y la reconciliación. El momento del sufrimiento, en el cual podría surgir la tentación de abandonarse al desaliento y a la desesperación, puede transformarse en tiempo de gracia para recapacitar y, como el hijo pródigo de la parábola, reflexionar sobre la propia vida, reconociendo los errores y fallos, sentir la nostalgia del abrazo del Padre y recorrer el camino de regreso a casa. Él, con su gran amor vela siempre y en cualquier circunstancia sobre nuestra existencia y nos espera para ofrecer, a cada hijo que vuelve a él, el don de la plena reconciliación y de la alegría. 
3. De la lectura del Evangelio emerge, claramente, cómo Jesús ha mostrado una particular predilección por los enfermos. Él no sólo ha enviado a sus discípulos a curar las heridas (cf. Mt 10,8; Lc 9,2; 10,9), sino que también ha instituido para ellos un sacramento específico: la unción de los enfermos. La carta de Santiago atestigua la presencia de este gesto sacramental ya en la primera comunidad cristiana (cf. 5,14-16): con la unción de los enfermos, acompañada con la oración de los presbíteros, toda la Iglesia encomienda a los enfermos al Señor sufriente y glorificado, para que les alivie sus penas y los salve; es más, les exhorta a unirse espiritualmente a la pasión y a la muerte de Cristo, para contribuir, de este modo, al bien del Pueblo de Dios. 
Este sacramento nos lleva a contemplar el doble misterio del monte de los Olivos, donde Jesús dramáticamente encuentra, aceptándola, la vía que le indicaba el Padre, la de la pasión, la del supremo acto de amor. En esa hora de prueba, él es el mediador «llevando en sí mismo, asumiendo en sí mismo el sufrimiento de la pasión del mundo, transformándolo en grito hacia Dios, llevándolo ante los ojos de Dios y poniéndolo en sus manos, llevándolo así realmente al momento de la redención» (Lectio divina, Encuentro con el clero de Roma, 18 de febrero de 2010). Pero «el Huerto de los Olivos es también el lugar desde el cual ascendió al Padre, y es por tanto el lugar de la Redención … Este doble misterio del monte de los Olivos está siempre “activo” también en el óleo sacramental de la Iglesia … signo de la bondad de Dios que llega a nosotros» (Homilía, S. Misa Crismal, 1 de abril de 2010). En la unción de los enfermos, la materia sacramental del óleo se nos ofrece, por decirlo así, «como medicina de Dios … que ahora nos da la certeza de su bondad, que nos debe fortalecer y consolar, pero que, al mismo tiempo, y más allá de la enfermedad, remite a la curación definitiva, a la resurrección (cf. St 5,14)» (ibíd.).
Este sacramento merece hoy una mayor consideración, tanto en la reflexión teológica como en la acción pastoral con los enfermos. Valorizando los contenidos de la oración litúrgica que se adaptan a las diversas situaciones humanas unidas a la enfermedad, y no sólo cuando se ha llegado al final de la vida (cf. Catecismo de la Iglesia Católica, 1514), la unción de los enfermos no debe ser considerada como «un sacramento menor» respecto a los otros. La atención y el cuidado pastoral hacia los enfermos, por un lado es señal de la ternura de Dios con los que sufren, y por otro lado beneficia también espiritualmente a los sacerdotes y a toda la comunidad cristiana, sabiendo que todo lo que se hace con el más pequeño, se hace con el mismo Jesús (cf. Mt 25,40).
4. A propósito de los «sacramentos de la curación», san Agustín afirma: «Dios cura todas tus enfermedades. No temas, pues: todas tus enfermedades serán curadas … Tú sólo debes dejar que él te cure y no rechazar sus manos» (Exposición sobre el salmo 102, 5: PL 36, 1319-1320). Se trata de medios preciosos de la gracia de Dios, que ayudan al enfermo a conformarse, cada vez con más plenitud, con el misterio de la muerte y resurrección de Cristo. Junto a estos dos sacramentos, quisiera también subrayar la importancia de la eucaristía. Cuando se recibe en el momento de la enfermedad contribuye de manera singular a realizar esta transformación, asociando a quien se nutre con el Cuerpo y la Sangre de Jesús al ofrecimiento que él ha hecho de sí mismo al Padre para la salvación de todos. Toda la comunidad eclesial, y la comunidad parroquial en particular, han de asegurar la posibilidad de acercarse con frecuencia a la comunión sacramental a quienes, por motivos de salud o de edad, no pueden ir a los lugares de culto. De este modo, a estos hermanos y hermanas se les ofrece la posibilidad de reforzar la relación con Cristo crucificado y resucitado, participando, con su vida ofrecida por amor a Cristo, en la misma misión de la Iglesia. En esta perspectiva, es importante que los sacerdotes que prestan su delicada misión en los hospitales, en las clínicas y en las casas de los enfermos se sientan verdaderos « «ministros de los enfermos», signo e instrumento de la compasión de Cristo, que debe llegar a todo hombre marcado por el sufrimiento» (Mensaje para la XVIII Jornada Mundial del Enfermo, 22 de noviembre de 2009).
La conformación con el misterio pascual de Cristo, realizada también mediante la práctica de la comunión espiritual, asume un significado muy particular cuando la eucaristía se administra y se recibe como viático. En ese momento de la existencia, resuenan de modo aún más incisivo las palabras del Señor: «El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día» (Jn 6,54). En efecto, la eucaristía, sobre todo como viático, es – según la definición de san Ignacio de Antioquia – «fármaco de inmortalidad, antídoto contra la muerte» (Carta a los Efesios, 20: PG 5, 661), sacramento del paso de la muerte a la vida, de este mundo al Padre, que a todos espera en la Jerusalén celeste.
5. El tema de este Mensaje para la XX Jornada Mundial del Enfermo, «¡Levántate, vete; tu fe te ha salvado!», se refiere también al próximo «Año de la fe», que comenzará el 11 de octubre de 2012, ocasión propicia y preciosa para redescubrir la fuerza y la belleza de la fe, para profundizar sus contenidos y para testimoniarla en la vida de cada día (cf. Carta ap. Porta fidei, 11 de octubre de 2011). Deseo animar a los enfermos y a los que sufren a encontrar siempre en la fe un ancla segura, alimentada por la escucha de la palabra de Dios, la oración personal y los sacramentos, a la vez que invito a los pastores a facilitar a los enfermos su celebración. Que los sacerdotes, siguiendo el ejemplo del Buen Pastor y como guías de la grey que les ha sido confiada, se muestren llenos de alegría, atentos con los más débiles, los sencillos, los pecadores, manifestando la infinita misericordia de Dios con las confortadoras palabras de la esperanza (cf. S. Agustín, Carta 95, 1: PL 33, 351-352).
A todos los que trabajan en el mundo de la salud, como también a las familias que en sus propios miembros ven el rostro sufriente del Señor Jesús, renuevo mi agradecimiento y el de la Iglesia, porque, con su competencia profesional y tantas veces en silencio, sin hablar de Cristo, lo manifiestan (cf. Homilía, S. Misa Crismal, 21 de abril de 2011).
A María, Madre de Misericordia y Salud de los Enfermos, dirigimos nuestra mirada confiada y nuestra oración; su materna compasión, vivida junto al Hijo agonizante en la Cruz, acompañe y sostenga la fe y la esperanza de cada persona enferma y que sufre en el camino de curación de las heridas del cuerpo y del espíritu.
Os aseguro mi recuerdo en la oración, mientras imparto a cada uno una especial Bendición Apostólica.
Vaticano, 20 de noviembre de 2011, solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo.
Benedictus PP XVI
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viernes, 9 de diciembre de 2011

Autoridades electas de FCL - La Paternal


Después de finalizada la Misa y la Ceremonia de Compromiso con FCL, los nuevos comprometidos, realizaron la votación interna para la selección de Coordinador, Secretario y Tesorero en el nuevo grupo.
Resultado 
Ignacio Casares - Coordinador
Juan Osvaldo Suarez - Secretario 
Marta Leandro - Tesorera
Grupo FCL - La Paternal - Capital Federal 
Buenos Aires - Argentina

Compromiso FCL La Paternal 08/12/2011

Compromiso FCL La Paternal 08/12/2011 - Hacer Click en la foto para ver el album

lunes, 5 de septiembre de 2011

Juntar fondos para XIV ENCUENTRO NACIONAL DE FCL

Con motivo de realizarse en La Rioja el  XIV ENCUENTRO NACIONAL DE FAMILIA CAMILIANA LAICA. ARGENTINA-URUGUAY, se estan llevando a cabo distintas actividades para juntar fondos y que una comisión nos pueda representar en dicho evento. Hoy nos toco vender Torta Casera en Palermo.

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sábado, 3 de septiembre de 2011

A mas de 1 mes de asistencia y vamos por mas

Queridos amigos camilianos
No es grato informarles que gracias a Dios, el proyecto  “Cenando con Jesús” ya lleva un mes y es todo un éxito.
El primer dia  de misión, y bajo un intenso temporal,  ha sido una gracia de Dios para nuestro grupo y para los 22 Jesuses que pudimos alimentar. Con el pasar de los días vamos familiarizándonos mas y ya estamos en las 35 personas a los cuales además de brindarle la cena, los estamos asistiendo con ropa, zapatillas, abrigos,mantas y frazadas donadas y con nuestro carisma camiliano que nos acompaña todos los días de Misión. Adjuntamos algunas fotos de los colaboradores y los involucrados del grupo de FCL y de Jovenes Camilianos, por delicadeza a nuestros hermanos asistidos no hemos tomado fotos de ellos respetando su privacidad.

 Damos gracias a Dios por  todas esas manos que nos ayudan a ayudar y por todas aquellas personas de nuestra comunidad por las donaciones y a los Religiosos Camilos que nos acompañan y comparten esta experiencia con todos nosotros. 


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